Alopecia areata
En
primer lugar, debemos de dejar algo claro… ¿qué es la alopecia? La
alopecia corresponde a la pérdida anormal del cabello (pérdida de > 100
cabellos/día). Esta alteración puede estar ocasionada por el estrés, tanto
físico como emocional, o puede tratarse de un problema genético. Al margen de
esas causas, podemos encontrar también el uso excesivo de champú o de secador
de pelo, un cepillado muy brusco del mismo, la radioterapia o, incluso, ciertos
medicamentos.
Dentro
de la alopecia en sí, podemos diferenciar dos grupos:
a)
Alopecia
no cicatricial: es la más habitual. El folículo piloso no llega a su destrucción
total, sino que tiene la oportunidad de recuperar su estructura folicular a
través de la estimulación.
b)
Alopecia
cicatricial: la pérdida del cabello está producida por la malformación o
destrucción de los folículos pilosos (la cual, se produce por debajo del cuero
cabelludo). Por lo tanto, la estructura folicular se sustituye por tejido
fibroso (tejido cicatricial).
Ahora
que ya hemos visto lo que es la alopecia, hablaremos más concretamente de la
alopecia areata.
La
alopecia areata se encuentra dentro del grupo de la alopecia no cicatricial con
origen autoinmune, ya que el sistema inmune ataca a las propias células de
nuestro cuerpo ocasionando una inflamación que provoca esa anormal pérdida del
cabello (el pelo no vuelve a crecer hasta que la inflamación desaparece), pero
no se conoce porqué motivo se produce ese repentino ataque por parte del
sistema inmunitario.
La
forma más frecuente de alopecia areata se manifiesta con zonas ovaladas sin
pelo, que pueden aparecer aisladas o en grupos de 1 o 5 (cuando aparecen más
zonas sin pelo, se dice que es una alopecia multifocal). Sin embargo, la
alopecia puede llegar a consecuencias más graves como puede ser la pérdida de
todo el pelo (alopecia areata total), pudiendo ser el pelo de las cejas, las
pestañas y el cuerpo.

Comentarios
Publicar un comentario